Después de años esperando que una de las mayores potencias y contaminantes del planeta hiciera esfuerzos verdaderos para disminuir los efectos del cambio climático, recién hoy Estados Unidos dio un paso en este sentido.
Es tarde, porque el calentamiento global es un hecho al cual sólo resta intentar disminuir los desastrosos efectos que se preveen, pero de algo tendrá que servir un gesto de esta magnitud si de verdad existe la intención y no son sólo palabras.
Hoy, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos, reconoció que las emisiones de dióxido de carbono dañan la vida y que con ello además, se compromete el bienestar de generaciones futuras.
Hasta ahora, las administraciones norteamericanas no daban crédito a los informes que entregaban grupos científicos de todo el mundo, muy calificados en la materia y avalados por las Naciones Unidas. Claramente en esto primaban criterios que estaban fuera de contextos científicos, ya que aceptar que el dióxido de carbono es dañino implica modificar miles de industrias y afectar de lleno en la base del consumo.
La noticia la pueden leer en El Mundo.

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